miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 1

   Había decidido pasar mi primer año universitario en una residencia. Me parecía algo precipitado meterme a vivir en un piso en una ciudad que no conocía. Además tuve la suerte de que Jorge, un amigo de toda la vida, decidió venirse conmigo a estudiar. El primer cuatrimestre pasó de forma relativamente normal. Nuevos amigos, fiesta, poco estudio y mucho alcohol...en fin, para qué nos vamos a engañar, lo que es la vida de un universitario medio, al menos en España. En cuanto a líos no podía quejarme. A principio de curso me llamó la atención una chica y estuvimos liados un tiempo. El problema fue que ninguno estaba realmente enamorado del otro y el asunto no cuajó. Evidentemente, esta chica no es la protagonista de mi historia, pero juega un papel importante en ella. Y es que la verdadera protagonista me ayudó a acercarme a ella. Pero, cómo puede ser? Muy sencillo. Nuestra protagonista, a la que a partir de ahora llamaré Lucía, era mi amiga. La mejor amiga que había hecho en la universidad.
   Lucía estaba en mi residencia, y no tardó nada en coger mucha confianza conmigo. Nos lo contábamos todo. Y yo, la verdad, estaba muy bien así. Nunca me había planteado tener nada más. Además con el tiempo me fui dando cuenta de que Jorge, aunque apenas tenía trato con ella, estaba empezando a sentir algo. No obstante, por alguna razón, se avergonzaba de sus sentimientos. Lo conozco muy bien, y en ese momento sabía perfectamente lo que pasaba por su cabeza: el qué dirán. Quizás fuese un problema de falta de personalidad, no lo sé.
   Pensé que lo mejor era decirle a Lucía que creía que Jorge estaba enamorado de ella, y así lo hice. Su reacción fue clara: "si se avergüenza no se merece nada". Yo intentaba defenderlo pero no había manera de hacerla entrar en razón. Mi objetivo estaba claro: quería que estuvieran juntos. Me hacía ilusión ver a dos buenos amigos míos juntos, me parecía una estupenda idea. Sin embargo Lucía no parecía estar dispuesta a dar el brazo a torcer tan fácilmente
Pero las cosas empezaron a cambiar una noche, volviendo a casa con Lucía. Íbamos hablando de banalidades, como de costumbre, y de repente me dijo que me tenía que contar algo. Se la veía muy nerviosa, y no sabía si contármelo, pero tras insistir un poco lo dijo:
   "Me he liado con Jorge".

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